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Estrategias para desarrollar la inteligencia emocional de los niños

Inteligencia emocional en niños
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¿Sabes cómo manejar tus emociones? 

La capacidad que tenemos los seres humanos para identificar, entender y trabajar nuestras emociones y las de los demás, es la inteligencia emocional. Por lo tanto, se trata de una capacidad con la que nacemos naturalmente y que puede enseñarse o potenciarse. Para poder potenciar esta inteligencia, se puede recurrir a la educación emocional. 

El propósito de este proceso educativo es el desarrollar nuestras competencias emocionales, para complementar nuestra formación integral como personas. Dentro de la educación emocional existen distintas estrategias que ayudan a desenvolver con éxito las competencias emocionales.  

Debido a lo relevante que es el bienestar personal, en este blog queremos enseñarte algunas estrategias para desarrollar la inteligencia emocional de los niños. 

¿Por qué es importante que los niños trabajen esta inteligencia?

Dado que están en una etapa de desarrollo, aprender estrategias para entender y procesar su alegría, miedo, o tristeza les ayudará en su vida futura. Además, uno de los puntos más importantes del desarrollo de la inteligencia emocional es que permite que los niños puedan saber cómo expresar sus emociones.

Con esto, se pueden evitar episodios de bloqueo emocional y enfado, o los muy conocidos “berrinches”. Igual hay que tener en cuenta que la inteligencia emocional de los niños depende de cómo los adultos nos desenvolvemos. Mientras más importancia le otorgamos a las emociones y a tomar consciencia de ellas, un mejor ejemplo le estaremos dando a los niños. Es decir, que estas estrategias que te explicaremos sirven tanto para ti, como para los más pequeños. Verás que, siguiendo estos consejos, será fácil aprender a manejar las emociones con inteligencia y autocontrol (https://tomatisecuador.com/como-ayuda-el-metodo-tomatis-ecuador-al-control-de-las-emociones/). 

Primero que todo, es necesario conocer algunos indicadores y herramientas que ayudan a que la inteligencia emocional del niño pueda trabajarse. Por ejemplo: 

  1. Rueda de las emociones: identificar cómo me siento 

¿Cómo podríamos gestionar una emoción si no sabemos identificarla? Para ello, precisamente, sirve la rueda de las emociones. El primer paso para trabajar la inteligencia emocional es saber reconocer lo que estamos sintiendo. Si para un adulto puede ser complicado expresar e identificar su emoción, para un niño será igual (o hasta más) difícil. 

La manera en la que se puede facilitar este proceso de identificación de la emoción es a través de la rueda de emociones. Esto no solo nos ayuda a reconocer lo que podríamos estar experimentando, sino que nos sirve para saber que la naturaleza emocional del ser humano es amplia y compleja. Para un niño, la rueda de las emociones le ayuda a aumentar su vocabulario, así como a tomar consciencia de los distintos estados de ánimo que pueda experimentar. 

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  1. Comunicación: expresar lo que siento 

Utilizar la rueda de las emociones nos sirve para poder encontrar una mejor descripción de lo que estamos sintiendo. Ahora, lo importante es preguntarse, ¿cómo lograr comprender esa emoción? La clave está en la comunicación natural. En la actualidad, estamos rodeados de distintas tecnologías que ayudan a que la comunicación sea más eficiente. Sin embargo, el problema de comunicarnos por mensajes de WhatsApp, es que, irónicamente, limita nuestra capacidad de comunicación. 

Con los distintos emojis y stickers que están disponibles en la comunicación digital, dejamos de lado la conversación natural de nuestras emociones. ¿No es más sencillo expresar que te sientes feliz con un emoji que representa felicidad? Efectivamente, comunicarse de esta manera requiere de menos reflexión. Por esta razón, es necesario que nos enfoquemos en comunicar nuestras emociones y sentimientos. 

De hecho, la inteligencia emocional se desarrolla cuando se comenta naturalmente sobre lo que sentimos. Por lo tanto, una actividad idónea para un niño es animarlo a comunicar sus emociones del día a día. Esto le ayuda a formar una personalidad con la capacidad de gestionar sus emociones y comunicarlas fácilmente. 

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  1. Actitud positiva: aceptar mis emociones 

Erróneamente, en muchos espacios se ha considerado que mostrar nuestras emociones es una muestra de vulnerabilidad. A esta última, de igual forma, se le ha vinculado con una connotación negativa, lo cual desalienta que nos reconozcamos como seres emocionales. A veces, pensamos que mostrar nuestras emociones implica cierta debilidad. Sin embargo, esto no podría estar más alejado de la realidad. 

Cuando hablamos de emociones, hay que tener en cuenta que identificar, comunicar y expresar lo que sentimos, implica un proceso intelectual bastante complejo. También, requiere que nos conozcamos a nosotros mismos, y que hayamos aprendido cuáles son nuestras fortalezas y debilidades. 

Todo esto requiere de un desarrollo continúo, que se va trabajando desde que somos niños. Por eso, para que la inteligencia emocional de los niños puedan desarrollarse, se les debe animar a adoptar una actitud positiva respecto de sus emociones. Incluso, si las emociones que sienten tienen una connotación “negativa”. De esta manera, se pueden familiarizar con su naturaleza emocional y entenderla progresivamente. 

Otro punto importante de mantener una actitud positiva es que se puede extender ese ánimo a situaciones que podrían ser estresantes. Si bien la idea no es mantener un optimismo tóxico (https://www.bbc.com/mundo/noticias-55185708), si es necesario que se evite enfocar los pensamientos negativos. Así, se dejan de adoptar actitudes o decisiones con efectos perjudiciales para nuestro bienestar.

  1. Control del estrés: una oportunidad de crecimiento 

¿Sabías que los seres humanos no somos los únicos que experimentamos estrés? El estrés (https://tomatisecuador.com/lo-ultimo-sobre-como-controlar-el-estres-y-no-acabar-con-tu-salud/) es una respuesta natural del cuerpo frente a situaciones o amenazas de peligro. Por lo tanto, se trata de un estado psicológico y físico que experimentan todos los animales, incluidos los humanos. Si te pones a pensar en el estrés como algo natural, deja de tener un trasfondo negativo. Los nervios y la ansiedad (https://tomatisecuador.com/los-8-mejores-pasos-para-manejar-la-ansiedad-sin-pastillas/), también caen dentro de este espectro. 

Cuando nos sentimos amenazados, nuestro cuerpo empieza a generar una serie de respuestas físicas y psicológicas para poder prepararnos en caso de tener que enfrentar una amenaza. La razón por la que el cuerpo hace eso es que tanto el humano, como otros animales, tienen un sentido de supervivencia. Es decir, estamos predispuestos a protegernos y sobrevivir, porque nuestro instinto natural nos lo dice. 

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¿Es natural estresarse?

En la edad glacial, teníamos que sobrevivir a condiciones climáticas extremas, así como a grandes depredadores. En esos escenarios, nuestro cuerpo se preparaba para cualquier situación de peligro, haciendo que estemos más alertas a través del estrés. Así mismo, el estrés funciona como una alarma natural que nos dice que debemos prepararnos para sobrevivir en casos de amenaza (peligro de muerte, hambre, herida, enfermedad, entre otras). 

Actualmente, ya no tenemos que enfrentarnos con depredadores, ni con entornos peligrosos. Sin embargo, todavía hay situaciones que son procesadas, por nuestro cerebro, como potenciales amenazas a nuestro bienestar. Ahora bien, un examen académico, una presentación de trabajo, o conocer nuevas personas no implica un peligro de muerte, pero, a veces lo sentimos así. Es por eso que se genera el estrés y puede ser agobiante. Sobre todo, porque los problemas familiares, estudiantiles, sociales o laborales producen una sensación de amenaza o de que algo no anda bien. 

¿Cómo es el estrés para los niños?

Para los niños, el estrés es una respuesta natural, tanto como en adultos. En ocasiones, el estrés puede ser necesario para enfrentar situaciones de agobio o de alta exigencia. Sin embargo, cuando se produce estrés en exceso, el cuerpo y la mente pierden su enfoque. Por ello, es importante aprender a controlar nuestro estrés. La forma más viable es a través de ejercicios de respiración y relajación, así como aprendiendo a manejar el tiempo. 

También, se puede recurrir al desarrollo de la inteligencia emocional. Cuando aprendemos a percibir nuestras emociones, podemos identificar las que alteran nuestro estado de ánimo, y también encontrar las razones por las que experimentamos esos cambios. En ese sentido, es importante promover el control y manejo del estrés a cualquier edad; ya que, al ser una respuesta natural, tanto niños como adultos lo viven de manera parecida. 

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  1. Autoconocimiento y empatía: ¿cómo vivo mis emociones? ¿cómo las viven los demás? 

El principal objetivo del desarrollo de la inteligencia emocional es asegurar que, tanto adultos como niños, puedan identificar sus emociones y, además, las del resto. Plantearse preguntas como “¿en qué ocasiones he experimentado este sentimiento y cómo lo procesé?” ayuda a reconocer las emociones. Al saber gestionar las sensaciones y pensamientos individuales, se puede trasladar ese mismo proceso hacia los demás, y reflejar una mayor seguridad en sí mismo https://tomatisecuador.com/aumento-tu-autoestima/). 

Ciertamente, se debe entender que cada persona percibe el mundo y los sentimientos de una manera distinta. Por lo que, esto es algo que se debe tener en cuenta al momento de relacionarnos con los demás. Interactuar con preguntas como “¿qué es lo que sientes? ¿que desencadenó esa emoción” ayudan a tener una mayor empatía con los demás. 

Al encontrar las conexiones entre el pensamiento, la emoción y el entorno, es posible que el niño, así como el adulto, puedan manejar lo que sienten y desenvolverse mejor. Recordar que cada persona es un mundo ayuda a comprender que todos tenemos nuestro propio proceso emocional. Por ende, estaremos más abiertos a entender las emociones ajenas, desde una perspectiva integral. Si aprendemos a actuar e interactuar, nuestras relaciones sociales se vuelven más asertivas y, en consecuencia, más saludables. ¿Te gustaría aprender más estrategias y herramientas para desarrollar la inteligencia emocional? En Tomatis Ecuador podemos asesorarte con personal capacitado y especializado en todas las habilidades relacionadas con inteligencia emocional, ¡contáctanos!

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