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Mi hijo tiene amigos imaginarios ¿Debería preocuparme?

Recuerdo que cuando tenía 5 años mis papás debían ir a trabajar así que me dejaban con una niñera. Ella era muy buena y amable, además de que me cuidaba bastante pues se preocupaba por darme de comer, arroparme, entre otras cosas. A pesar de esto, muchas veces me sentía solo porque no tenía a alguien de mi edad para jugar. Hasta que un día apareció mi amigo imaginario con el que pasaba hablando y jugando; pero, a medida que fui creciendo, él se fue. Actualmente, tengo un hijo que también conversa, les hace gestos, juega y pasea con sus amigos imaginarios. Y esto me hace preguntarme ¿Qué tan normal es tener amigos imaginarios? ¿Y cuándo debemos empezar a preocuparnos por los amigos imaginarios de nuestros hijos? Si quieres descubrirlo ¡Sigue leyendo!

Para empezar ¿Qué son los amigos imaginarios?

Los amigos imaginarios son personajes que no existen, pero la persona que los crea experimenta vivencias con ellos como si fueran reales. A diferencia de lo que la mayoría de adultos creemos, los niños no solo tienen amigos imaginarios con figura de seres humanos; sino que igual pueden ser objetos ficticios como peluches, muñecas u otros juguetes con los que estén encariñados. También, muchas veces estos cambian dependiendo de la etapa. Por ejemplo, al principio puede ser un oso, luego variar a un mago y después a una persona de su edad.

Los mencionados personajes aparecen generalmente desde los 2 años hasta los 7-8, pero esto no es determinante ya que depende del desarrollo de cada niño. Así como hay niños a los que les cuesta mucho trabajo dejar de lado a sus amigos imaginarios hay otros que nunca los tuvieron. Aunque, según varios estudios, dos de cada tres niños entre 4 a 7 años los tienen y una tercera parte los conservan hasta la etapa escolar. Solo una pequeña cantidad de niños mantiene a sus amigos imaginarios después de haber interactuado con más personas de su edad; y la mayoría de estos son hijos únicos o primogénitos con una diferencia de edad considerable frente a sus hermanos.

¿Qué función tienen los amigos imaginarios en la vida de nuestros hijos?

Si tuviste amigos imaginarios o tu hijo los tiene ahora ¡No te preocupes ni te alteres! No tiene nada que ver con asuntos patológicos o problemáticos. Es más, todo lo contrario. Los amigos imaginarios son compañías invisibles que ayudan al desarrollo de los niños pues no solo se pueden ver reflejados en estos; sino que también son de gran ayuda para que confronten e interioricen inconscientemente los aspectos de sí mismos que no terminan de aceptar. 

Otras funciones

  1. Ayudarles a recrear y controlar situaciones:

Los niños son los que escogen el tono de voz, la apariencia y los diálogos que tienen con sus amigos invisibles. Esto les ayuda a compensar lo que no les gusta de sus compañeros o de las personas a su alrededor en la vida real. De igual manera, les permite descargar frustraciones y resolver desacuerdos internamente sin reprimirlos. Es decir, es la forma que los pequeños tienen para contrarrestar lo que no es de su agrado mientras aprenden a tolerarlo inconscientemente.

  1. Incentivar la independencia y fortalecer la autonomía del niño

Generalmente, los niños tienen amigos imaginarios para no sentirse solos ya que muchas veces no ven a sus padres, no tienen amigos de su edad, etc. El acompañamiento de estos personajes, paradójicamente, les ayuda a ser más independientes y a valerse por sí mismos en algunas actividades. Por ejemplo, un niño con amigos invisibles va a sentirse más cómodo estando solo que un niño que no los tiene; pues, aunque sus amigos sean producto de su imaginación le dan la seguridad de que están ahí. Sumando que muchas veces también les ayudan a vencer sus temores como el miedo a la oscuridad, a objetos específicos u otras fobias comunes de pequeños.

  1. Incrementar el autoapoyo

Los amigos imaginarios de nuestros hijos se convierten en sus confidentes la mayoría del tiempo. Estos les hacen sentirse acompañados y apoyados ya que poseen las cualidades positivas que la persona que lo creó considera más importantes. Por esto, es muy probable que le cuenten o le expresen cosas que no quieran hablar con nadie más. Lo que no tomamos en cuenta es que, como en realidad no existe ningún amigo imaginario, este es un mecanismo de autoapoyo. De esta forma, los niños van ganando confianza en sí mismos y resuelven solos y de la mejor manera lo que les produce conflicto.

  1. Facilitar el proceso de transición de la vida solos hacia la vida en sociedad

Al igual que los peluches, las mantitas y otros juguetes, los amigos imaginarios son necesarios para el desarrollo de los niños. Estos les ayudan a seguir y alcanzar la meta del camino de independencia por el que todos los seres humanos pasamos. Por naturaleza, las personas empezamos teniendo mucha dependencia de nuestro entorno y de lo que conocemos. Sin embargo, a medida que crecemos esta va disminuyendo mientras las ganas de conocer cosas nuevas incrementan. Los amigos invisibles son una pieza clave para que esto suceda pues una vez que el niño aprende a interactuar simuladamente lo puede materializar en la vida real. Además, ayudan a desarrollar la personalidad de nuestros pequeños y a identificar que les gusto o les disgusta de los demás.

  1. Desarrollar su habilidad para expresar emociones

Los amigos invisibles son las herramientas más eficaces y sencillas que nuestros hijos utilizan inconscientemente para expresar sus emociones. Estos son el medio por el que los niños liberan sus sentimientos positivos y negativos. Incluso, pueden atribuirlos a su amigo imaginario para manifestarlos de esa manera. De igual forma, son el canal que usan para proyectar tanto sus conflictos como sus miedos y temores. Por ejemplo, nuestro hijo nos puede pedir que no apaguemos la luz porque a su amigo imaginario le da miedo la oscuridad; pero, en realidad, está representando su temor a través de este personaje.

¿Cuándo debería empezar a preocuparme por los amigos imaginarios de mi hijo?

Si es que nos damos cuenta de que nuestro hijo tiene un amigo imaginario no deberíamos preocuparnos pues, como mencionamos previamente, es muy normal. Sin embargo, en ciertos casos los amigos imaginarios pueden indicar que los niños tienen dificultad para relacionarse/socializar con otras personas o problemas emocionales. Deberíamos preocuparnos en los siguientes casos:

  • Niños de 8-9 años que todavía conservan a sus amigos imaginarios
  • Conversaciones poco normales entre el niño y su amigo invisible
  • Pequeños que prefieren jugar e interactuar con su amigo imaginario en vez de hacerlo con personas de su edad 
  • Niños que se aíslan demasiado de los demás o que presentan síntomas de autismo
  • Pequeños que presentan conductas hostiles o agresivas guiados por su fantasía
  • Amigos invisibles permanentes. Es decir, que no se vayan en ningún momento del día y que se la pasen “hablando” con nuestros hijos todo el tiempo.
  • Niños que tienen problemas del desarrollo, particularmente, relacionados con el lenguaje (dislalia, disartria, disglosia, dislexia, etc.) y la socialización
  • Pequeños que cambian repentinamente sus patrones de higiene personal, habla o interacciones sociales
  • Niños que han sido diagnosticados con trastornos de aprendizaje o que afecten a la habilidad de concentración
  • Pequeños que padecen cuadros de depresión o ansiedad.
  • Hay un historial familiar de enfermedades mentales

En general, los amigos imaginarios de nuestros hijos solo son un medio para crecer y manifestar toda su creatividad; pero, si identificas que tu pequeño tiene dos o más de las características mencionadas anteriormente es importante que consultes con un especialista. Estas son señales de que pueden tener dificultad para relacionarse y, por ende, que es necesario estimular ese ámbito mediante actividades para desarrollar habilidades sociales en niños.

Actividades para mejorar las habilidades sociales de los niños

  1. Abrazos musicales: 

Este juego consiste en poner canciones infantiles para que los pequeños bailen alrededor de la habitación; y cuando estas dejen de sonar, deben abrazarse dos personas.  Luego, hay que volver a poner música, pero tres personas deberán abrazarse cuando pare y así sucesivamente hasta que no quede ningún niño. Así, el abrazo se hará cada vez más grande y todos los pequeños recibirán al menos 3 abrazos.

  1. Dibujos en equipo:

 Esta actividad se realiza en equipos de 5 o 6 niños aproximadamente, estos deben formar una fila y esperar que la persona encargada diga un tema. Cuando lo haga, el niño del inicio debe comenzar a dibujar algo del tema propuesto y después de 10 segundos pasarle el dibujo a su compañero. Así, los niños aprenderán a trabajar en equipo y cooperar para completar el dibujo. Al final se puede realizar una votación sobre que dibujo les pareció mejor excluyendo el suyo.

  1. El huésped:

Para este juego se necesitan grupos de tres. Dos de los niños deberán estar de frente y cogerse de las manos para simular una casa; mientras el otro deberá estar en el medio de estos, siendo el huésped. Cuando la persona encargada grite “Huésped” el niño del medio deberá correr hacia otra de las casas; y, cuando grite “Casa” los dos niños deberán buscar otro huésped sin soltarse de las manos.

  1. Hula Hula: 

En esta actividad 5 o 6 niños deben meterse dentro de un hula hula ubicado en el piso y colocársela en la parte de atrás de los tobillos. Entre todos deben intentar subir el aro hasta la cabeza y el equipo que lo logre primero será el ganador.

  1. Amigo secreto: 

La persona encargada designa a cada niño un amigo secreto. Cada uno debe escribir en un papel las cualidades de la persona que le tocó, poner el nombre y meterlo en una canasta. Luego, se mezclarán estos papeles y se los entregará. El objetivo del juego es descubrir quien escribió las cualidades del otro.

Creo que mi hijo tiene problemas de socialización ¿Dónde puedo encontrar ayuda?

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Te invitamos a contarnos tu experiencia con los amigos imaginarios ¡Te estamos leyendo!

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